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5 mayo, 2026El calvario de un niño U’wa: de Santander a Arauca en un viaje sin retorno por fallas en el sistema de salud
El calvario de un niño U’wa: de Santander a Arauca en un viaje sin retorno por fallas en el sistema de salud. (Foto: ICBF)
La muerte de un menor de 16 meses de la comunidad indígena U’wa por tosferina ha encendido las alarmas sobre el abandono estatal, tras denunciarse que el pequeño falleció en Saravena (Arauca) luego de un periplo por tres departamentos sin recibir atención oportuna debido a barreras administrativas en su EPS.
La tragedia, que hoy enluta al sector de Aguablanca en el municipio de El Cerrito, Santander, comenzó con síntomas respiratorios que no pudieron ser atendidos en su territorio ancestral. Según las denuncias de líderes indígenas y reportes de medios como Noticias Caracol, el menor de 1 año y 4 meses fue víctima de una red asistencial fragmentada. El niño tuvo que ser trasladado entre centros médicos de Santander, Boyacá y finalmente Arauca, donde su cuerpo no resistió más. Esta “ruta de la muerte” es el resultado de un sistema que obliga a los pacientes más vulnerables a recorrer cientos de kilómetros para encontrar una cama disponible o un especialista autorizado.
El trasfondo de este fallecimiento apunta a un problema sistémico de mayor escala: el traslado masivo de afiliados que ha dejado en el limbo a más de 600 personas de la comunidad U’wa. Los líderes locales sostienen que el cambio unilateral de sus servicios de salud hacia una IPS en Boyacá rompió la continuidad de los tratamientos y dificultó el acceso a urgencias vitales en Santander. Esta crisis administrativa ha generado un bloqueo en la atención de enfermedades prevenibles, como la tosferina, que ya reporta un brote activo con al menos 13 casos confirmados en el departamento durante lo corrido de 2026, afectando principalmente a lactantes y niños.
La indignación crece en Bucaramanga y el resto de la región, pues se cuestiona por qué no se activaron protocolos de emergencia que evitaran el desplazamiento terrestre de un paciente pediátrico en estado crítico. La comunidad exige a la Nueva EPS y a la Gobernación de Santander explicaciones claras sobre la falta de una red de servicios cercana a sus asentamientos. Mientras las autoridades sanitarias confirman que la cifra de contagios por tosferina en 2026 ya supera los registros del año anterior, la muerte de este menor se convierte en el símbolo de un sistema que prioriza los trámites sobre la vida.
Actualmente, las organizaciones defensoras de derechos humanos piden una intervención urgente del Ministerio de Salud para garantizar la vacunación y la atención inmediata de los otros 5 niños U’wa detectados con síntomas similares en la misma zona. El silencio administrativo frente a los reclamos de los 700 usuarios afectados por los traslados forzados solo profundiza la desconfianza hacia un sistema que, en teoría, debería proteger a las minorías étnicas. El fallecimiento en Saravena no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa de una burocracia que parece haber olvidado la geografía y la realidad de los pueblos originarios de Colombia.
(Foto: ICBF)

