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1 agosto, 2026Si Santander sigue eligiendo a los mismos políticos, terminará siendo un “peladero”: llegó la hora de elegir verdaderos gerentes
Columna de Opinión Directora de Hola MI Gente Noticias
Agosto 1 de 2026
Por Amparo Parra Mosquera ( Facebook / Instagram / X Instagram)
Directora Hola MI Gente
Las elecciones regionales de 2027 serán mucho más que una contienda política. Representarán la oportunidad daportanteson décadas de una forma de hacer política que le ha costado demasiado a Santander. Los santandereanos no pueden seguir entregando el destino del departamento y de sus municipios a los mismos políticos de siempre, quienes han convertido la política en un modo de vida, viviendo de la teta del Estado, saltando de un cargo a otro y cambiando de partido según les convenga. Mientras otras regiones avanzan con liderazgo, visión y capacidad de gestión, Santander continúa atrapado en un círculo de promesas recicladas, discursos populistas y proyectos que nunca pasan del papel. Este departamento no necesita más políticos; necesita verdaderos gerentes capaces de generar oportunidades, atraer inversión, fortalecer la seguridad y ejecutar obras que transformen la calidad de vida de los santandereanos.
La reciente polémica desatada por las declaraciones del empresario Mario Hernández sobre Barrancabermeja no debería quedarse únicamente en el debate por una frase. Lo realmente importante es preguntarnos por qué un municipio que durante décadas ha sido uno de los mayores aportantes a la riqueza petrolera del país sigue enfrentando profundas necesidades en infraestructura, desarrollo económico y calidad de vida. Es legítimo que existan opiniones distintas sobre sus palabras, pero también es legítimo preguntarse si el abandono que muchos denuncian tiene relación con décadas de malas decisiones políticas. Cuando los intereses personales terminan imponiéndose sobre el bienestar colectivo, los resultados terminan reflejándose en las calles, en la falta de oportunidades y en el atraso de los territorios.
Bucaramanga tampoco puede seguir conformándose con administraciones que gobiernan pensando en la próxima elección y no en la próxima generación. La ciudad necesita, a gritos, un verdadero gobernante, no otro político. Necesita un líder con perfil empresarial, experiencia administrativa, visión estratégica y capacidad de ejecutar soluciones. Los desafíos son enormes: recuperar la seguridad, impulsar un verdadero desarrollo urbano, modernizar la infraestructura vial y construir un sistema de movilidad que esté a la altura de una capital metropolitana. Según las proyecciones del DANE para 2026, Bucaramanga supera los 618.000 habitantes y, junto con Floridablanca, Girón y Piedecuesta, conforma un área metropolitana de más de 1,3 millones de personas. Gobernar un territorio de esa magnitud exige liderazgo, preparación y resultados; no improvisación, clientelismo ni campañas sustentadas únicamente en promesas.
Ha llegado el momento de que los santandereanos voten con memoria y con responsabilidad. Basta de candidatos que cada cuatro años aparecen con renders, promesas imposibles, discursos grandilocuentes y proyectos sin respaldo técnico, jurídico o financiero. Basta de quienes buscan el poder para garantizar su futuro político y no el futuro de la región. Santander necesita alcaldes y un gobernador que entiendan cómo generar empleo, atraer empresas, impulsar el emprendimiento, administrar con transparencia y convertir los recursos públicos en bienestar para la gente. La política no puede seguir siendo un refugio para quienes viven del Estado; debe convertirse en un escenario para quienes saben servir y producir resultados.
Quizá la verdadera discusión nunca fue si Mario Hernández tenía razón o no con su expresión “Barranca es un Peladero”. La pregunta que realmente debería hacerse cada santandereano es otra: ¿cómo sería hoy Santander si durante los últimos treinta años hubiera elegido a los mejores y no a los mismos? Probablemente estaríamos compitiendo con Antioquia y Medellín como referentes de innovación, productividad y desarrollo, o siguiendo el camino de transformación que han recorrido Barranquilla y el departamento del Atlántico. Santander tiene el talento, la ubicación estratégica, el sector empresarial y la capacidad para convertirse en el departamento líder de Colombia. Lo único que sigue faltando es que los ciudadanos entiendan que el futuro no se construye eligiendo a los políticos de siempre, sino a verdaderos líderes y gerentes que hagan del servicio público una herramienta para transformar vidas y no un negocio para perpetuarse en el poder.

