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Por: Amparo Parra Mosquera Directora Hola Mi Gente Noticias www.holamigente.co Facebook: https://www.facebook.com/amparoparramos
Por: Amparo Parra Mosquera | Directora Hola Mi Gente Noticias www.holamigente.co ( Facebook / Instagram / X Instagram)
Hay resultados que no deberían generar una pelea política, sino una reflexión. El nuevo Panel de Opinión de Cifras & Conceptos deja uno de esos escenarios para Santander y Bucaramanga: la Gobernación mejora, pero continúa lejos de los primeros lugares; la capital, en cambio, retrocede. Santander pasa de 45 a 50 puntos y Bucaramanga de 43 a 42.
Primero, una precisión: el estudio consulta a líderes de opinión, no a todos los habitantes del departamento o de la ciudad. Por eso, no puede interpretarse como la voz estadística de todos los santandereanos. Pero tampoco sería sensato minimizarlo. La percepción de quienes inciden en la opinión pública también es una señal sobre la capacidad de un gobierno para generar confianza, resultados y liderazgo.
En el caso de Santander hay que reconocer el avance. Subir cinco puntos es positivo. El problema es que mejorar no necesariamente significa estar bien. Con 50 puntos, el departamento continúa en la parte baja de la clasificación. Y para una región que históricamente se ha considerado pujante, empresarial y protagonista en el desarrollo nacional, ese resultado debería producir una pregunta incómoda: ¿por qué Santander todavía no logra que su gestión sea percibida como una de las mejores del país?
La respuesta, en mi opinión, no está únicamente en la comunicación. Está en la capacidad de convertir anuncios en transformaciones visibles. Santander necesita una agenda de departamento, no solamente una suma de obras y programas. Seguridad, vías, salud, educación, turismo, empleo, desarrollo rural, infraestructura y competitividad deben responder a una visión común: ¿qué Santander queremos dejar dentro de diez años?
Y ahí está uno de los grandes retos de la Gobernación: dejar de medir el éxito solamente por cuánto se contrata o cuánto se ejecuta y comenzar a medirlo por cuánto cambia la vida de la gente. Una carretera construida es una obra; reducir los tiempos de transporte y generar oportunidades económicas gracias a ella es gestión. Un programa social es una inversión; lograr que una familia salga de una condición de vulnerabilidad es resultado.
En Bucaramanga la señal es todavía más preocupante. Los 42 puntos y el descenso frente a la medición anterior ubican a la ciudad entre las administraciones peor evaluadas del grupo de capitales analizadas. Y aquí no sirve culpar a la encuesta. Si la percepción no mejora, la primera tarea no es contratar una campaña para explicarla: es revisar la gestión que la está produciendo.
Bucaramanga necesita resolver lo cotidiano antes de vender exclusivamente el futuro. Seguridad, movilidad, espacio público, infraestructura, servicios, empleo y recuperación urbana son asuntos que el ciudadano experimenta todos los días. Una administración puede publicar cien resultados en redes sociales, pero si el ciudadano continúa llegando tarde a su trabajo por los trancones, sintiéndose inseguro en determinados sectores o reclamando soluciones a problemas que llevan años, la percepción difícilmente cambiará.
También hace falta liderazgo metropolitano. Bucaramanga no puede gobernarse de espaldas a Floridablanca, Girón y Piedecuesta. La movilidad, el transporte, la seguridad, el medioambiente, el desarrollo económico y la infraestructura no conocen fronteras municipales. La Gobernación y la Alcaldía deberían competir menos por protagonismo y más por resultados.
Hay una lección política de fondo en estas cifras: la percepción no se maquilla; se construye. Y se construye cuando el ciudadano siente que el gobierno escucha, responde y cumple. La comunicación sirve para contar los resultados, pero no puede reemplazarlos.
Santander todavía tiene tiempo para consolidar el avance de la Gobernación. Bucaramanga también tiene margen para corregir el rumbo. Pero ambas administraciones deberían entender que el verdadero desafío no es conseguir una mejor posición en el próximo ranking de Cifras & Conceptos.
El verdadero desafío es conseguir que la próxima medición simplemente confirme algo que los ciudadanos ya sienten en las calles: que las cosas están mejorando.
Porque al final, gobernar no es convencer a la gente de que se está haciendo mucho.
Es hacer tanto y hacerlo tan bien que la gente pueda verlo, sentirlo y reconocerlo sin necesidad de que nadie se lo explique.
(Foto: Hola Mi Gente)

