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Por Amparo Parra Mosquera ( Facebook / Instagram / X Instagram)
Directora Hola MI Gente
¡Se acabó el sueño mundialista!, pero nunca dejaron de luchar. La Selección Colombia quedó eliminada del Mundial 2026 tras empatar 0-0 con la Selección de fútbol de Suiza y perder 4-3 en la dramática definición por penaltis. El equipo de Néstor Lorenzo dejó el alma en la cancha. Esta vez los penaltis fueron crueles, pero el compromiso y la entrega de nuestros jugadores jamás estuvieron en duda.
El fútbol suele ser de destinos impredecibles, y hoy no es un día para señalar culpables ni para buscar chivos expiatorios. Es un día para agradecer a un grupo que hizo vibrar a millones de colombianos y defendió con orgullo los colores de nuestra bandera. Es el momento justo para plantarse frente a la crítica desmedida y destructiva que ha caído sin piedad sobre nuestras dos grandes figuras: James Rodríguez y Luis Díaz.
A James, nuestro eterno capitán, armador y el hombre que le da sentido y definición al juego de la Tricolor, le siguen midiendo cada paso con lupa malintencionada, olvidando que es el eje que nos trajo hasta aquí. Y con Lucho el ensañamiento roza la injusticia absoluta; se ha vuelto paisaje restregarle que en el Bayern Múnich mete goles de todos los colores, mientras que en la Selección supuestamente “pocón, pocón”. Esos comentarios ignoran el desgaste, los viajes, la doble marca que soporta y el alma que deja en cada pique. Son críticas que solo buscan dañar y desestabilizar el tremendo trabajo que estos muchachos hacen en la cancha representando a Colombia.
Mirar el panorama global de este torneo debería servir para que la hinchada deje de renegar y ofender al equipo técnico. Grandes potencias históricas, selecciones con años de experiencia en mundiales y múltiples títulos en sus vitrinas como Brasil, ya han quedado fuera. El fútbol actual se ha nivelado y no perdona. Exigir la perfección u ofender los procesos cuando la pelota no entra en una definición desde los doce pasos es una injusticia tremenda con el proceso de Lorenzo.
El verdadero hincha acompaña tanto en las victorias como en los momentos difíciles. Las derrotas también hacen parte del camino hacia los grandes triunfos. ¡Gracias, muchachos! ¡Gracias, James y Lucho! La frente debe mantenerse en alto, porque el proceso nos ha devuelto la identidad y el orgullo. El sueño de hoy se apaga, pero los cimientos para el mañana están más fuertes que nunca.

