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26 julio, 2026Carlos Ibáñez Muñoz – @carlosarturoibanez
Abogado y doctor en Derecho y Ciencias Políticas, especialista en derecho Constitucional y Laboral.
Ex alcalde de Bucaramanga.
Julio 26 de 2026
El presidente electo De la Espriella ha manifestado un interés genuino por romper con las dinámicas tradicionales del poder y despachar directamente desde las regiones. Aunque nuestra Constitución Nacional perpetúa un centralismo asfixiante, resulta sumamente interesante y refrescante su propósito de descentralizar el ejercicio del gobierno. Para ello, ya ha definido sedes alternas estratégicas: Barranquilla como faro de la Costa Atlántica y el Caribe; Medellín como eje del noroccidente y los departamentos de Caldas y Quindío; Cali como capital del Pacífico y el suroccidente; y Bogotá, que se mantiene como la sede principal y el epicentro político-administrativo del país.
Ante este nuevo panorama de gobernanza distribuida, la pregunta es obligada: ¿dónde queda nuestra región? Bueno sería que la dirigencia gremial, la clase política y los gobernantes de Santander y Bucaramanga reaccionen con audacia y le propongan formalmente al presidente electo Abelardo De La Espriellla que la capital santandereana sea designada como la sede alterna del gobierno central para el Nororiente Colombiano.
Esta designación no sería un capricho geográfico, sino un acto de justicia y desarrollo para un bloque integrado por los Santanderes, Boyacá, Arauca y Casanare. Sin embargo, en esta ecuación de integración regional no podría faltar Barrancabermeja, indiscutible potencia comercial de la zona del Magdalena Medio y hogar de la principal refinería del país. La cercanía real del gobierno y de su presidente en este territorio no solo sería un hito político, sino el motor definitivo para jalonar los procesos de desarrollo socioeconómico que tanto necesita y merece nuestra región.

