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9 mayo, 2026Carlos Ibáñez Muñoz – @carlosarturoibanez
Abogado y doctor en Derecho y Ciencias Políticas, especialista en derecho Constitucional y Laboral.
Ex alcalde de Bucaramanga.
Mayo 9 de 2026
Creo interpretar a millares de voces ahogadas, resignadas otro tanto, inconformes muchas más, ante la manera excluyente y selectiva como se ha manejado el Partido Liberal en los últimos lustros. Pareciese que al partido lo confinaron en una caverna extensa, oscura y profunda donde no entra un rayo de luz y mucho menos sonidos exteriores. Allá se quedó rumiando los recuerdos del otrora cuando destellaba en el firmamento democrático de Colombia y era guía certero de multitudes que encontraban en sus postulados las soluciones a sus anhelos.
Era el motor social de la República, no padecía de miopía y sordera como ahora y vislumbraba el espectro social en toda su dimensión y por sobre todo construía leyes y políticas públicas para aliviar a los menesterosos y a los desposeídos de Derechos, bienes y servicios. Ahí está como testimonio en la historiografía de la patria, en sus libros polvorientos bronceados por el tiempo todas las reivindicaciones sociales y democráticas, así como lecciones de comportamiento, lealtad con sus banderas y honestidad de sus dirigentes.
Hoy es distinto, no puedo decir que se quedó atrás porque pruebas hay de su dinamismo, más bien diría que se estancó, que no se renovó ideológicamente, que le dio la espalda a las organizaciones sociales, que perdió su independencia y su vocación de examen y critica.
Abandonó la clase media que es la arcilla mayoritaria con que está hecho el pueblo colombiano; a los profesionales, a las mujeres por las cuales libro epopéyicas batallas, a los jóvenes, a los pequeños comerciantes y empresarios, a los estudiantes, en fin, a muchos segmentos que no se sienten representados en él ni en sus jerarcas, ya que dirigentes por su inactividad dejaron de ser.
Que paso con la ideología liberal que sembraron sus precursores, con sus planteamientos sobre el manejo del Estado, de la economía, de la seguridad, de la administración de justicia, de la soberanía de sus mares y territorios, de las relaciones con la religión, del intervencionismo de estado para defender a las multitudes de la voracidad de los grandes capitales nacionales y trasnacionales enquistados en el sector financiero, de la salud y de servicios.
¿Dónde está? ¿Quién nos la arrebato? ¿Dónde están sus valores democráticos que luchen y confronten la corrupción que corroe por igual a la sociedad colombiana? ¿Dónde están los caminos que permitan el acceso de sus bases y militancia a la toma de decisiones y a las direcciones del partido en las regiones? ¿Dónde está su democracia interna donde brille la capacidad, inteligencia y entrega de sus militantes por encima de los favores y canonjías burocráticas y económicas para conquistar las sillas de mando que usualmente ocupan quienes detectan el poder y el dinero sin importar de donde provienen?
¿Dónde está la pureza de su ideología cuando hoy hay un mazacote ideológico y transfuguismo de militantes de otros partidos que piden pista para competir por los escaños en las corporaciones públicas a nombre del partido sin compromiso ideológico y solo por conveniencia? En fin, REFORMAS Y REINGENIERIA piden clamorosamente los liberales para salir de la caverna y las primeras antorchas para salir de la oscuridad y recuperar las mayorías de la República deben sembrarse en sus elecciones regionales y nacionales eligiendo a los más probos, honestos y auténticos liberales donde quepa la sabiduría y el sosiego de los mayores y la inteligencia, fogosidad y el ímpetu de los jóvenes.
Que estos sean mayorías en los cuadros de dirección y renueven al partido de tal manera que los riachuelos que se salieron del cauce caudaloso que abarcaba mayoritariamente todas las regiones regresen a engrandecer la democracia y al partido. Que se llegue a las elecciones internas con propuestas programáticas que se incorporen a leyes, ordenanzas y acuerdos, no es figurar por figurar y que la disputa no se centre solo en llegar a las direcciones para entregar avales para las elecciones; eso es superfluo, perverso, demagógico que no conduce a nada y fractura aún más a la colectividad.
Desprendimiento, responsabilidad, grandeza, renovación, compromiso con la patria y situar los intereses del partido liberal por encima de apetitos personales, se le reclama a sus jerarquías.

